Terminamos con la cata. Últimos matices a la hora de la verdad.

Como ya estamos en condiciones de iniciar una cata profesional, dejaré unas normas muy importantes para terminar este apasionante tema:

-No comer durante la sesión de cata, salvo pequeños trocitos de pan.

-No comer abundantemente antes de la misma a no ser que sea cuatro horas antes.

-Lavarse los dientes y toda la boca unas horas antes de la cata.

-Procurar la máxima concentración. Son buenos algunos ejercicios respiratorios y de relajación.

-Estar en buena forma física.

-No tragar el vino, salvo que la cata sea de pocas muestras.

-Nunca catar más de diez tipos de vino, para evitar la saturación de los sentidos y la inevitable fatiga.

-Catar en un habitación bien ventilada, sin olores. El sitio de cata tiene que tener buena luz y estar a una temperatura en torno a los 18ºC y con una humedad relativa entorno al 70%.

-Las copas de la cata deberán cumplir las medidas AFNOR, ser transparentes y carecer de olores extraños, para lo cual es mejor envinarlas con el vino que cataremos.

-Cuando catemos no hemos de hablar, ni escuchar. Un comentario puede condicionar nuestro juicio y sugestionarnos, sobre todo si lo hace un catador de prestigio.

-Realizar siempre que podamos la cata “a ciegas”, sin conocer la marca del vino, aunque podamos saber de qué tipo de vino se trata. Esto ayuda a que el prestigio o mala fama del vino no nos condicione.

El miércoles seguiremos con el tema de música y varideades de uva para hacerlo aún más divertido.

Voy a terminar con unas palabras del gran experto, Pierre Poupen:

Cuando cates no observes la botella, ni la etiqueta, ni el entorno; sumérgete en tí mismo para notar cómo surgen tus sensaciones y cómo se van formando tus impresiones y juicios. Cierra los ojos y mira con la nariz, la lengua y el paladar.

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