Relación existente entre la frecuencia aromática en función de la frecuencia de color de un vino

Estos días estoy estudiando la relación que existe entre el color de un vino (que se da en función de su juventud o vejez) y la emanación de aromas del mismo. Al haber estudiado en profundidad las energías del equilibrio del universo aplicables a todos los fenómenos físicos, me ha picado la curiosidad de hacer un análisis de la frecuencia de aromas que emanan los vinos en función de la frecuencia del espectro lumínico del color de los mismos. Los colores y los aromas de más alta frecuencia son más “yin”, y los de más baja, son más “yang”.

Estoy llegando a conclusiones tan interesantes como que a más frecuencia de color encontremos en un vino, menor longitud de onda olfativa tendrá y por lo tanto mayor frecuencia aromática; es el caso por ejemplo, de un color violeta de un vino joven, por lo que a dicha frecuencia los aromas frutales del mismo resultan mucho más perceptibles por nuestro olfato. La gama de colores que pertenece a la energía más “yin” (energía más centrífuga, terrestre y expansiva) y se dirige hacia la más “yang” (energía más centripeta y contractiva) es: ultravioleta (que no se da en vinos), violeta y azul en este mismo orden, siendo el de mayor frecuencia el violeta. Y desde estos hasta la energía más “yang” tenemos los colores que se presentan en los vinos cuanto más van envejeciendo como: rojo, naranja o teja, amarillo y ámbar. Este último es el de menor frecuencia o más “yang”. Increíblemente, cuanto más va descendiendo la frecuencia de color de un vino, también va descendiendo su frecuencia aromática, luego los aromas se mostrarán en más número, serán más difíciles de percibir, además de más complejos y especiados. Esto es debido, además de por lo que le aporta la estancia en barrica, a que al descender la frecuencia aromática y proporcionalmente ir aumentando la longitud de onda de los aromas, nos llegarán menos número de impulsos aromáticos a la hora de sentir su olor. Y veréis a dónde quiero llegar en el próximo artículo. Tiene que ver con la relación que existe entre estas frecuencias (de color y aroma) y el estado de ánimo que nos producen los diferentes vinos. He hecho estudios de numerosos datos reales con algunos tipos de vinos y amplios grupos de personas para llegar a conclusiones muy, pero que muy interesantes. En el siguiente artículo las destaco con claridad.

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