Reflexión sobre vinos

Hoy. Son las 6:00h. Me levanto y desayuno. Miro el reloj mientras doy un pequeño sorbo al café. Me pregunto: este libro que se había perdido desde la época de mi carrera, ¿qué pinta aquí? Pues… vamos a abrirlo por cualquier página. Una frase de Timothy Miller, que ya ni la recordaba, decía: “Cuando estamos abiertos a la belleza, al misterio y a la grandeza de la vida corriente, comprendemos que siempre ha sido bella, misteriosa y grandiosa, y que además siempre lo será”.

Y pienso que eso es precisamente lo que he visto yo en el vino: belleza, grandiosidad y, sobre todo, misterio. Y es esto lo que me embauca con una grandiosa fuerza. Hay algo muy mágico en él que me ha cautivado desde siempre y para siempre. De hecho, cuando más disfruto con un vino es cuando menos lo entiendo. Adoro la complejidad de algunos vinos y últimamente ando muy distraído en sus brazos.

Sólo pido eso. Que me ponga a prueba en todos los sentidos y me enseñe. Y así conservo la ilusión día a día. “Nunca dejes de sorprenderme. Continuaré aprendiendo. Gracias”.

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