¿Qué tipo de vino queremos obtener para nosotros o para la venta? (Parte I)

Seré lo más escueto posible. En función del tipo de caldo que queramos cocinar o elaborar podremos seleccionar unos viñedos u otros. En términos generales, si lo que queremos es elaborar un vino afrutado, ligero y económico, para ser consumido inmediatamente, debemos buscar un viñedo fácil de elaborar y gestionar que nos dé el máximo rendimiento posible. Y si queremos un vino más serio, buscaremos un pago donde el rendimiento sea más bajo y la calidad de uva sea mucho mayor. El rendimiento, por otro lado, aunque podamos controlarlo extrayendo racimos antes de la vendimia, está influenciado también por la edad de las viñas. Las cepas más jóvenes (aquellas que llevan plantadas al menos tres años) tienden a mostrar una atractiva frutosidad, aunque menos profundidad y complejidad. Las cepas más viejas, de 30 años para arriba, son por lo general menos productivas, pero capaces de crear vinos de una mayor intensidad de color y aromática. El tipo de terreno que tenemos en la superficie (grava blanca calcárea y suelta, por ejemplo en Chäteaunef du Pape) nos ayudará también a jugar con la maduración y estructura final del vino, debido a que, aunque esté situado en una latitud muy norte de Francia para la media de la franja mundial de plantación viñedo, el sol se reflejará en el canto rodado suficientemente hacia los racimos, para aumentar su maduración hasta la óptima. Estos tres factores que he comenzado a enumerar hoy son muy importantes y con ellos podemos ir empezando a equilibrar el resultado final del vino.
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