¿Qué son los posos de un vino? Bitartratos, sulfitos, etc.

En el caso de la transformación de color que mencionaba en el artículo anterior, podemos decir que dichas moléculas tienden a soldarse unas con otras mediante cadenas, haciéndose cada vez más gruesas y por lo tanto pesando más que antes (pasando del estado soluble al coloidal y de este al insoluble). Por esta razón se precipitan esos posos solidificados que caen al fondo por gravedad y que a veces observamos en muchas botellas. Estos compuestos con aspecto de copos coloreados algo pastosos y más ligeros que el resto de precipitados son partes sólidas de la uva (levaduras que ya han cumplido su función, además de asociaciones  de tanino-antocianos). Suelen darse en vinos que no reciben tratamientos de estabilización, filtrado ni clarificado. En algunos vinos de gran calidad se intentan evitar estos tratamientos pre-embotellado mencionados, por lo que si posee este tipo de precipitados, siempre será una buena señal en el vino. Otra cosa es que haya gente a la que le moleste que vayan a la copa. En ese caso se usará un filtro o colador (incluso algunos embudos de vino los traen incorporados), o un simple decantador con el fin de que queden en el fondo del mismo una vez servido el vino. A mi, por ejemplo, me encantan los posos y su sabor.

Hay gente que los confunde con algo nocivo; otros, con química. Nada más lejos de la realidad. Además, yo siempre digo que “química” es todo en esta vida. Y como ya he citado alguna vez, es muy interesante que los vinos tengan cierta materia solidificada, ya que esta ayuda considerablemente al vino en su calidad aromática y a un consumo a largo plazo.

En segundo lugar están los más pesados: se llaman “bitartratos”.Estos aparecen debido a que la uva tiene un ácido muy importante llamado “ácido tartárico”, que es muy soluble, pero también tiene potasio, calcio y se forman sales con aspecto de pequeños cristalillos, como si se trataran de pequeños granos de azúcar en el fondo, pero si los probamos tienen un sabor ácido.

Y por último, los “sulfitos”, que son las sales por precipitación que vienen de la solidificación del SO2 o “anhídrido sulfuroso”. Este es el encargado de que el vino no se oxide y se viene usando desde hace más de 200 años. Además, impide que se desarrollen microorganismos indeseables como los que avinagrarían un vino. Se emplea en una amplia gama de productos de alimentación. La dosis siempre está controlada  por normativa europea. Por lo tanto, podéis beber tranquilamente cualquier vino que tenga estos componentes a la vista, e incluso sabed que estos hacen que el producto tenga una gran calidad final.

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