Por qué he añadido el prefijo “IM” a mi blog de vino.

Simplemente porque en el vino, como en casi todo en la vida, veo que la belleza está en tener algún defectillo para que las cosas te “pongan” un poco y nos resulten más atractivas. Si no, sería todo muy aburrido. Nos cansaríamos de seguir buscando vinos e incluso dejaríamos de aprender para siempre. Y eso es algo muy triste.

Tuve la idea de hacer un vino con la mejor viña que encontré para mi gusto en España. Las condiciones de la añada eran excepcionales. Además la vendimia fue hecha con muchísimo cariño. Hicimos un gran vino, con todas nuestras ganas y pasión, y gustó muchísimo. No lo puedo negar. Críticos y sumilleres de restaurantes de estrellas que lo probaron, lo calificaban de top o casi perfecto. En poco tiempo vendimos todas mis botellas en la época más dura de crisis del país. Pero en mi opinión, incluso que predominara algún matiz más del terroir (que solo algunas añadas dejan diferenciar haciendo transparente al suelo en la botella) me hubiera gustado incluso muchísimo, dejando ver esos componentes especiales que tiene nuestra viña en la cata. Pero se aprende mucho cada día. También a base de errores, la verdad.

Y para terminar, ahora que entiendo mejor mis gustos tras casi 30 años de catas sin parar, y además, gracias a cómo nos ha acompañado la naturaleza en la segunda añada, ya se pueden ver esos componentes especiales en mi segundo vino. Disfruto dedicándome a encontrar grandes viñedos, y sigo intentando hacer grandes (y un pelín defectuosos jeje) vinos, siempre sabiendo que no hay nada perfecto para todo el mundo. Intentando hacer cosas muy ricas, pero tratando con cariño al viñedo de manera que refleje su madurez al límite de la seducción. Sin que sea perfecto, pero intentando que guste a mucha gente. Eso es lo único que siempre intentaré; que todo el mundo sea feliz bebiendo mis vinos. Ver esa sonrisa al beberlo en las caras. Eso es lo único que me hace feliz.

Como sabéis, desde el primer artículo de mi blog, siempre he dicho que el vino perfecto no existe, y gracias a eso seguimos buscando uno que guste a la mayor gente posible. Y solo para hacer a los demás flipar de placer. Sin otro objetivo.

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