Plantando un viñedo 2

A la hora de elegir cómo vamos a plantar nuestro viñedo, tenemos que tener muy claro dos cosas: de cuánto dinero disponemos y qué tipo de vino queremos obtener. ¿Por qué? Porque va a definir todos los parámetros que a continuación describiré  rápidamente.
Yo comenzaría planteándo de qué tipo de clima disponemos, y si en función de la latitud a la que nos encontramos, nos interesa o no encontrar una altitud adecuada para que la uva esté ventilada, o si necesitamos una mayor diferencia térmica noche-dia para la influencia en azúcares, acidez, fenoles, aromas y antocianos. También me parece muy interesante estudiar si es un clima septentrional; por ejemplo, nos conviene disponer el viñedo en ladera mejor que en valle, para una mejor radiación solar, aireación y capacidad hídrica. De esta manera controlaremos también la maduración de la uva, el rendimiento (en función del tipo de vinos que queramos obtener), la maduración sacarimétrica (azúcar) y polifenólica (taninos y antocianos), la acidez y el color.

Después, a la hora de diseñar la plantación, estudiaremos lo explicado en el artículo anterior, además de la situación topográfica, la manera en que colocaremos la plantación, la orientación, la densidad de plantas (por lo tanto, distancia entre filas y plantas) y la armonía del entorno si la tiene. Es entonces cuando en función de todos estos parámetros, decidiremos después, tras otro meticuloso estudio, el patrón y la variedad que mejor se adapte a ese clima, suelo, orientación y pendiente. El sistema de conducción que necesitamos (si va a ir en vaso, emparrado, espaldera, etc.) y, posteriormente, la distribución de hojas y racimos dependerá de todos esos análisis anteriores, además del tipo de riego que decidiremos, si es necesario.

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