Plantando un viñedo 1.

Pienso que esta semana debo hablaros en pequeñas y concisas partes de los factores más importantes a considerar a la hora de plantar un viñedo, debido a que el resultado final de un vino depende en una grandísima parte de esto.

Comenzaré hablandoos de la influencia de los parámetros edáficos en la calidad de los vinos. Vamos, para ser más claros, la influenicia del tipo de suelo a la hora de plantar la viña. Es muy importante en mi opinión, porque gran parte de los aromas de la gama mineral, y la acidez entre otros parámetros, van a estar caracterizados por todos esos lugares por donde se expanden multidireccionalmente todas las raíces de la planta, los estratos del suelo. Un buen ejemplo de ello es el Priorato, esa gran Denominación de Origen, en la que gran parte de la personalidad de los vinos viene dada por los aromas que recoge la raíz al pasar y abrirse camino entre la famosa pizarra (allí llamada licorella) para buscar nutrientes. Y aromáticamente, podemos diferenciar con gran claridad en boca y en nariz de qué tipo de vino estamos hablando, ya que solamente esa zona geográfica nos presenta ese tipo de aroma y bouquet de tan peculiar mineralidad, y únicamente por su tipo de suelo. En otro estudio profundizaré mucho más en ella.

Por lo tanto, el perfil del suelo, su morfología y profundidad son muy importantes a la hora de elegir dónde plantarlo. Es esencial para obtener un gran vino, además de vinificar bien. ¿Pero por qué? os preguntaréis. La respuesta está en que la cepa siempre busca el camino más fácil  para que sus raíces o sistema radicular se deslicen y viajen en busca de alimento, hídrica y mineralmente hablando. En términos generales, las raíces deberían de tener movilidad a más de 80 cm de profundidad en el terreno, y éste debe de estar poco compactado para que la raíz prácticamente se desplace sin esfuerzo. Así tendrá movilidad suficiente en cualquier dirección que desee. También es interesante que el suelo tenga pocos contrastes de textura y consistencia, y que no haya sido apelmazado ni compactado en exceso por el peso de los tractores u otra maquinaria pesada a su paso por las calles del viñedo. Y para terminar, deberemos  estudiar el terreno al máximo para ver la capacidad de retención de agua que posee, para no estresar ni inundar a las raices y a la planta.

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