Orientación topográfica de las bodegas y su influencia en el vino.

Sé que muchos pensaréis que soy un fricky o un loco, pero la verdad es que en el mundo del vino me dejo llevar siempre por lo que me dicta el corazón.Ya sabemos que “el corazón tiene razones que la razón no entiende”. Estoy realizando un estudio de cata de los vinos cuyas bodegas están orientadas en la misma dirección que las pirámides de Egipto y me estoy quedando pasmado con los resultados. 
Los egipcios orientaban todas las pirámides en la línea terrestre de “declinación cero”. Como todos sabéis, es la diferencia angular en grados entre el norte geográfico y el magnético. Lo hacían guiándose y calculándolo  mediante las estrellas. No solo tenían en cuenta el magnetismo procedente del centro terrestre sino también la línea de energías de la superficie terrestre (líneas isomagnéticas). Un ejemplo son las pirámides de Keops, Kefrén y Mikerinos. Hoy, tras estudiarlas con instrumental topográfico de última tecnología, presentan una precisión de declinación de 0º 5’a 0º14′; luego, la ubicación de las mismas es casi perfecta. Este emplazamiento lo realizaban con el famoso “merkhet” que constaba de una simple regla y una plomada. Con él marcaban la dirección de la pirámide orientándola a la estrella correspondiente.Querían además orientarlas hacia el Norte puro y duro. Porque todos sabemos que los imanes apuntan al norte magnético, mientras que el norte real está desplazado un determinado ángulo respecto al anterior. Creo que los egipcios sí que eran geniales.
Con todo esto, mi intuición me hace creer, con los últimos datos contrastados además de con el apoyo de las catas, que las bodegas cuyas barricas están en bodegas con “orientación” y “declinación” correcta consiguen unas fermentaciones malolácticas y un redondeo en boca más correcto. Esto es lo que nuestro equipo de catadores ha podido comprobar en sensaciones táctiles en boca de los vinos probados tras numerosas catas.
Creo que mirar al cielo, aunque algunos lo crean, no es de tontos. Ni mucho menos. Al fin y al cabo, nosotros, los vinos y los demás alimentos, somos todo energía.
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