Microoxigenación. Una de las últimas técnicas de vinificación.

Esta técnica nos permite mediante la aportación lenta y continua de oxígeno de forma controlada:

1. Eliminar el carácter vegetal y reducido.

2. Estabilizar el color.

3. Aumentar las sensaciones organolépticas.

4. Integrar la madera.

5. Potenciar los aromas varietales.

Antiguamente, cuando el aporte de O2 lo hacíamos de otra forma más violenta, lo que conseguíamos era favorecer los fenómenos de evolución y envejecimiento (una oxidación en lugar de una oxigenación).

Es muy importante destacar que en esta nueva técnica de la microoxigenación, la forma y la cantidad de O2 a aportar en vinos, depende del tipo de envase (de su inercia térmica, tamaño y porosidad).

Siempre he pensado que el control del O2 es uno de los parámetros más importantes en la crianza de los vinos. No es solo una tecnología para acelerar las crianza, sino que una herramienta para conducirla y conseguir expresar todas las cualidades positivas de un vino, que muchas veces suelen estar encerradas y sin conseguir manifestarse plenamente.

Se ha demostrado en los más recientes estudios que con su uso aumentamos las notas afrutadas y el equilibrio, y reducimos la astringencia y la acidez.

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