Maridajes (I parte)

A la hora de escoger un vino, el tipo de plato puede ser importante, pero la forma en la que ha sido cocinado es lo que debe determinar que nuestra elección tome un rumbo u otro. El segundo aspecto es la variedad de la uva. Vamos con algunos ejemplos:

CARNES EN GENERAL 

Para las carnes rojas: vino tinto. Esta es una cuestión sobre la que no hay dudas. Pero ¿qué vino tinto escoger? Un entrecot, un chuletón, un solomillo (de buey) sin más adorno que una sencilla guarnición es la gran oportunidad para abrir cualquiera de los grandes vinos tintos crianza o reserva que hay en el mercado. Puede ser de Rioja, Ribera del Duero, Priorato, Somontano o Penedès. Aquí no se busca tanto un tipo de variedad de uva como que sea un vino bien elaborado, robusto, potente y con concentración.

Si vamos a tomar cordero al horno, ligeramente especiado escogeremos un tinto (tempranillo, garnacha, cabernet) con una crianza en barrica prolongada. Los aromas de fondos especiados de estos vinos le va muy bien a este plato. Otra elección interesante puede ser un syrah. Si el cordero lo hemos macerado unas horas antes con vino tinto, utilizaremos para la comida el mismo vino y no importa que sea un vino joven. Una regla básica: cuando se prepara cualquier tipo de carne previamente macerada o con una salsa al vino, debemos servir el mismo tipo de vino en la comida que el utilizado en la maceración o salsa.

POLLO Y CERDO

El pollo es una carne neutra que nos permite diferentes tipos de vino. Si lo preparamos con un sofrito de tomate, cebolla y plantas aromáticas escogeríamos un vino tinto estructurado, pero no demasiado robusto. Nos decantaríamos por un tempranillo, preferiblemente un semicrianza, buscando una ligera carnosidad y un tanino frutal y agradable.

Si este pollo lo servimos con salsa de trufas y acompañado de champiñones y patatitas asadas, nos iríamos a un vino con más cuerpo. Nos atreveríamos con un reserva de cabernet sauvignon o con un merlot.

Finalmente si el pollo lo aderezamos con el zumo de un limón y hierbas aromáticas, como por ejemplo, tomillo, y lo metemos al horno para asar, nos olvidaríamos de los vinos tintos y nos iríamos a un blanco: un Chardonnay, por sus aromas cítricos. Escogeríamos un chardonnay joven y no uno fermentado en barrica, porque buscamos frescura, cuerpo y una adecuada acidez.

Este viernes hablaremos del pescado, y el próximo lunes de la pasta.

Share:

Discussions — 2 Responses

  • OCTAVIO 10 noviembre, 2010 on 7:25 pm

    Hola Asier,

    Me parecen muy acertados los comentarios, agradecería que nos asesoraras sobre algunas marcas, que sean asequibles a los bolsillos. asequible me refiero por debajo de 15€ que ya está bien.

    Reply
  • Asier Arriluzea 17 noviembre, 2010 on 10:26 am

    Muchas gracias Octavio! Envíame tu email y te orientaré en lo que quieras. Un abrazo!

    Reply