Los aromas de la madera III. La crianza en barricas de roble

Entre las notas amaderadas de los vinos se encuentran:

Cedro: Aroma que nos produce la sensación de secado de la nariz, notas de madera, más cálidez, viruta de madera, cartón húmedo. Resinoso, fresco, referencia a aroma de zanahoria. Aunque si es muy secante la nota de madera no es del todo de nuestro agrado.

También el sándalo, la madera de Guayaco, las raíces de vetiver y  el roble.

Entre las notas resinosas:

Pino de Siberia, el enebro, el ciprés, la jara, el incienso, las hojas de cedro, y las coníferas.

Nos dan notas más mentoladas, a aguarrás, cera de muebles, moho, humedad verde, viruta de madera, pimienta negra. Suelen ser notas más frescas y verdes.

Entre las notas balsámicas: El bálsamo de Perú, el de Tolu, y el Benjuí.

Nos dan notas más a nuez de coco, canela, mermelada, caramelo de cola, jarabe, chocolate blanco, praliné de avellanas, alcanfor, vainilla. Tienen más aspecto farmacéutico o medicinal. Suelen ser notas más golosas, cálidas y redondas.

Entre las notas especiadas:

Clavo de olor.

Notas ahumadas:

Regaliz, tabaco.

Es interesante saber también, que dentro del aroma a vainilla en un vino tenemos dos descriptores aromáticos diferentes:

La vaina de vainilla de Madagascar (extracto):

Aroma cálido, complejo, chocolate en polvo, cacao, caramelo, balsámico, café, ron, madera, papel de periódico viejo. Y es redondo. Esto para mí es muy importante.

La vainillina (vainilla sintética   4-hydroxy-3-methoxybenzaldehyde):

Aroma a azúcar avainillado, peladillas, impresión seca, azúcar en polvo, vainilla el chino, lineal, monolítico, simple, secante. No es redondo. Normalmente presente en barrica de roble americano.

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