Influencia del clima en el aroma de los vinos.

En las zonas frías y húmedas (como los txakolís del País Vasco, los vinos gallegos y el norte de Portugal), la elevada pluviometría impide la total maduración de la uva, dando vinos de bajo grado alcohólico y por lo tanto, altos de acidez. Se aprecia en los blancos de estas zonas, por su gran cantidad de ácido málico debido a la latitud en donde se encuentran, un ligero fondo a sidra o manzana, aún cuando es costumbre provocar la fermentación maloláctica con el fin de reducir ese tipo de acidez.

Por otro lado, una misma variedad puede dar características distintas si hay cambios notables en la climatología. En España por ejemplo, las variedades mediterráneas que están zonas altas y lluviosas pierden mucha de su potencia aromática. Por ejemplo, la monastrell.

Un ejemplo: una garnacha cultivada en Rioja Alta frente a otra de Rioja Baja. En el primer caso, el vino tendrá menos color, será más fino y apto para el envejecimiento por su mayor acidez, aunque esta pueda enmascarar aromas. En segundo caso, el vino será más alcohólico, basto y bajo en acidez.

El caso contrario sería una parellada, uva blanca, fina y con clase, que necesita las frescas temperaturas de las zonas altas del Penedés para dar lo mejor de sí misma y que perdería parte de su finura en áreas más cálidas. Mientras que una tempranillo de maduración lenta y equilibrada puede recordar a la mora roja y zarzamora, la misma variedad con maduración más rápida y potente, asoma un matíz de compota de moras negras. Es la mayor temperatura lo que origina una mayor maduración y una sensación de aromas más cocidos, y por lo tanto, la hace diferente.

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Discussions — One Response

  • Sebastian van Mertens 1 febrero, 2014 on 2:27 am

    nos gustaria saber que uva nos recomendarian Uds para una zona de muchas lluvias todo el año, calores no extremos en verano e inviernos muy frios
    Muchas gracias

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