Inevitable alto grado alcohólico debido al clima

Hoy es uno de esos días en que estoy bloqueado. Tengo muchas ideas pero no fluyen bien. Decido empezar por algo que me inquieta bastante estos dias: desde el año 2000, celebrando el décimo aniversario de mi primera cata de vinos (gracias a mi abuelo), decidí comenzar a centrame en mis ratos libres en el grado alcohólico de los vinos. Me parecía algo muy importante. Además me llamaba mucho la atención, hasta el punto de casi obsesionarme, ya que todos mis vinos preferidos casi siempre lo tenían algo más elevado que la media. Hasta ese año era muy difícil encontrar en la zona donde yo vivía y trabajaba (La Rioja), vinos con más de 12,5-13% vol.de alcohol. Recuerdo que empecé a plantear a los viticultores si podría ser que hubiera comenzado una especie de cambio climático, y si esto podría estar influyendo en el incremento que yo iba experimentando en algunos vinos a 13,5 y 14% vol. alcohol, en un escenario en el que antes era casi impensable. Me decían que no lo sabían. Ahora creo que algúnos son conscientes de ello. Cada vez es más frecuente ver estas últimas graduaciones en cualquier D.O españolas y no nos extraña tanto. Y es que ahora comprobamos que incluso con ese grado alcohólico final, la baya no madura con la misma progresión en todas sus partes. Por ejemplo, en vendimias en que he estado elaborando vino en estos últimos años, he podido experimentar una diferencia clara entre la maduración de la pulpa (en la que se encuentran el mosto y azúcares) y el hollejo, que es el lugar donde se localizan casi todos los compuestos de calidad (principalmente aromas en todas las variedades, así como polifenoles en las variedades tintas). Por lo tanto, para homogeneizar y completar la maduración de todas las partes de la baya (pepita, hollejo y pulpa) hemos tenido a veces que esperar más tiempo del debido para vendimiar, con lo que el contenido final en azúcares, y asimismo el grado alcohólico ha sido alto (14-14,5% vol. alcohol). Así además, hemos encontrado en el mismo racimo, bayas verdes sin madurar y otras con sobremaduración a pesar de todo; por lo que a veces son inevitables los aromas y sabores herbáceos en el vino aunque tengamos un grado alcohólico alto.

Pero no todo es tan malo. También he de decir que me hace descansar, el poder comprobar que no en todas las últimas añadas nos ha ocurrido esto.

Un grado alcohólico elevado es a veces interesante en un vino, si en boca (donde todos los vinos se la juegan, además de tener cuidado con que no le baje la acidez en exceso al vino) no lo hace cálido, ardiente, con pérdidas de frescura importantes, ni falto de identidad varietal.

Cuando lo utilizamos para acentuar el dulzor, aportar sensación de cuerpo, aromas, color, tanino, el grado es interesantísimo. Pero que sea para eso solamente.

Crucemos los dedos y recemos a la madre naturaleza para que no se nos enfade más. Y no nos olvidemos de que se puede mejorar el clima todavía con nuestras pequeñas aportaciones día a día.

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Discussions — 2 Responses

  • Anonymous 11 marzo, 2010 on 7:02 pm

    Muy, muy, muy interesante tio!!
    ¿Hay alguna solución? Estamos atentos a tu respuesta.

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  • Asier Arriluzea 11 marzo, 2010 on 7:05 pm

    La tendréis la semana que viene. Mañana veremos cómo afecta a la vid más claramente. Gracias 😉

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