Estimular el alma

Siempre he querido expresar con la máxima exactitud por qué hablo del vino. No es fácil explicarlo debido a que como decía Pascal “el corazón tiene razones que la razón no entiende”. Hoy voy a intentar explicaros parte del porqué.

Esta pasada noche he tenido un sueño en el que veía con absoluta claridad que sólo tenemos una vida, y ésta debe ser para  aprovecharla al máximo. Debemos tener una constante inquietud  por intentar, dentro de lo posible y respetando siempre a los demás, cumplir nuestros sueños. Realizar todas aquellas cosas que nos provocan emoción.

Y no tendría para mí ningún sentido hablaros del vino si no os tuviera a vosotros, los lectores, para compartirlo.

Me preguntaba en el sueño una especie de genio (no era exactamente el de Aladino, ja, ja) que si quería llevarme vino (entre los 3 deseos que me concedería) a una isla desierta, y que en ella tendría que permanecer solo el resto de mi vida. Y por supuesto: ¡le decía que ni pensar! Que el vino no se elabora para beberlo en soledad. No recuerdo bien qué es lo que le pedía al dichoso genio, pero tenía muy claro que el vino es para provocar un estímulo en el alma del ser humano siempre que esté acompañado.

Es la única bebida que consigue mover los corazones y que produce emociones positivas. Y las produce porque ya estaban inherentes y ocultas en cada uno. Pero no concibo las emociones sin hacer referencia a, o sin compartirlas con, los demás.

Ahora que hablo de esto, he de decir que cuando me vino la idea de introducir música para cada variedad en mi página web,  fue porque cada una de las piezas que muestro me despierta una o varias emociones  positivas y concretas. Y estas son muy parecidas a las que experimentaba cada vez que cataba un vino de una variedad de uva concreta, en compañia de mis amigos. Si consigo sacar el menor atisbo de emoción o estímulo en el alma de cualquiera de vosotros alguna vez, ya sea con una pieza musical, con algo que escribo que os interese, o con algúnos vinos que más adelante os recomendaré, ya me doy por satisfecho. Y recordad: las emociones no son sólamente para disfrutarlas uno mismo, sino que se multiplican por infinito al hacerlo con y para los demás. Gracias por estar ahí.
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