Emociones que nos transmiten los diferentes tipos de vinos

Comenzaré hablando de las diferentes partes de la boca que se estimulan a la hora de probar un vino y haré una asociación con las sensaciones positivas que nos transmite el vino, al percibirlas en los cuatro puntos más importantes de la lengua o paladar. Y digo cuatro, debido a que el umami es un sabor recién descubierto, pero que se utiliza en cocina, no en cata o enología.

Cuando tomamos un vino y se nos estimula la parte delantera de la lengua sentimos el sabor “dulce”. En  medicina oriental y alimentación energética se asocia con el símbolo de tierra, y nos aporta a la vez, según la psicologia de los sentimientos, emociones y aptitudes como optimismo, servicialidad, buen humor, curiosidad y capacidad de razonar mejor.

Por otro lado, al activarse el área de lo “salado” en los laterales delanteros de la lengua, al lado del dulce, lo asociamos con el símbolo de agua, por lo que el vino nos aporta sentido de voluntad, valentía, práctica, estabilidad y vitalidad.

Al estimularse el área lateral a la altura media de la lengua sentimos el sabor ácido/agrio (madera), que nos aportará paciencia, dignidad, perseverancia y altruísmo.

Y por último, el sabor “amargo”, situado en la parte trasera de la lengua, lo relacionaremos con el elemento fuego, y nos aportará sensaciones como alegría, intuición o hilaridad (risa fácil).

Seguiremos en otros artículos descubriendo qué vinos acentúan estas partes de la lengua. Ahora espero que con este pequeño esquema queden claras las zonas a centranos al disfrutar de un gran vino y lo veamos como una puerta para ser conscientes del abanico tan amplio de emociones que desprende.

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