El vino en el mapa mundial

Si analizamos grosso modo la manera que está repartido el viñedo geográficamente, podremos sacar la conclusión de que las viñas necesitan determinadas condiciones para poder crecer. Y no olvidemos que el factor más importante para el óptimo crecimiento de la viña es el clima, las diferencias térmicas y la altitud. Estas van a influir como dijimos, en la composición de los azúcares de la uva, en la acidez, el ph, la relación fenoles/antocianos y cómo no, en los aromas. Existe una grandísima diferencia entre el hemisferio Norte y el Sur. Por ejemplo en este último, la isoterma de 15ºC en julio, mes de invierno, discurre hacia la latitud de 40ºSur y fuera de cualquier continente poblado. En cambio, el hemisferio Norte alcanza temperaturas más altas que el Sur, además dispone de una superficie de tierra mucho mayor que éste. También las corrientes de aguas cálidas, como por ejemplo la del Golfo de México contribuyen a ello. Sin embargo, en la mitad Norte del planeta la isoterma de 0ºC atraviesa muchisimas e importantes zonas de viñedo. Pero al final concluímos que el vino prefiere sin duda condiciones moderadas en cuanto a calor se refiere. Si nos fijamos con más detenimiento en cualquier mapa climatológico mundial, los lugares donde pasamos de 25ºC de media en los meses estivales, los viñedos son escasos. Y a su vez, las precipitaciones o la sequía desempeñan un papel muy importante en la viticultura: los lugares donde las precipitaciones son inferiores a 200 mm al año son muy poco aptas para la viña. Y si tenemos un exceso de lluvias limita el cultivo. Pero hoy en día, y gracias a los avances tecnológicos, los viticultores sobrellevan muy bien los cuidados y reaccionan muy bien a las condiciones naturales. Aunque todavía queda mucho por investigar en cuanto al “cambio climático”. Hablaremos pronto sobre ello también, aunque, ¿sabéis lo que decía J. Kressman? Decía que “existe más historia que geografía en una botella de vino.”

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