El lenguaje secreto de la vid.

Como toda planta, está divida entre lo que atrae hacia el centro de la tierra, la gravedad y lo que la atrae hacia el sol, el calor. Pero es esta energía de atracción al interior de la tierra la que más abunda en su esencia. Son sus raíces las que tienen la mayor fuerza entre todas las plantas para asentarse en el suelo, incluso en los terrenos más pobres y difíciles de la tierra.

Es curioso que para equilibrar una vid tengamos que invertir su condición básica. Me explico; si tiende a bajar y a dirigirse hacia el suelo, nosotros la podamos para que coja el sentido opuesto. O sea, para que haga lo que el trigo hace de forma natural, como planta apolínea que es; dirigirse hacia el cielo.

De esta forma se consigue el equilibrio

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