El arte de la cata (X)

El sentido del tacto (I)

Confundido la mayoría de las veces con el sentido del gusto, el tacto juega un papel mucho más importante de lo que se cree durante la cata y degustación de un vino. Gracias a él podemos apreciar algunas de las características más destacadas, como su suavidad, textura corpulencia, astringencia, etc. De hecho, muchos de los términos se utilizan como si se tratara de un sabor, ya que las impresiones táctiles van siempre unidas al gusto, salvo las térmicas. Estas influyen poderosamente en los sabores, de ahí la importancia de la temperatura en la degustación de un vino. Por ejemplo, una temperatura inferior a los 7º C enmascara los aromas elegantes y sutiles de los finos y manzanillas, lo que desgraciadamente ocurre muy a menudo; por el contrario, tomar un blanco dulce a más de 6º C puede hacer que el vino más exquisito sepa como un jarabe; y una temperatura superior a los 17º C en los tintos, sobre todo si estos han sido sometidos a una crianza prolongada y están bien dotados de alcohol, puede acentuar negativamente su vinosidad, que es una de las características del vino apreciadas por el tacto y su asociación con el gusto. Otras características organolépticas del gusto son:

Ardiente: si la sensación producida por el alcohol es de calor y ardor.

Astringente: si los taninos están poco evolucionados y la acidez es alta.

Aterciopelado: con textura sedosa debido al abundante glicerol y a la maduración de los taninos.

Áspero: con exceso de astringencia, bien por los taninos muy crudos o por componentes herbáceos procedentes del raspón, pepitas, etc.

Cálido: si la vinosidad es ligeramente elevada.

Fluido: si pasa por la boca con facilidad.

Corpulento: si los taninos están reforzados por el alcohol.

Delgado: cuando le falta cuerpo, con poca estructura.

Cuerpo: cuando la estructura del vino, la sentimos claramente, con peso.

Redondo: cuando no se aprecian astringencia ni aristas porque la acidez y taninos están equilibrados.

Untuoso: si es suficientemente glicérico y la sensación es pegajosa.

Vivo: equivale a fresco pero con nervio,

Carnoso: sensación más táctil que indica un vino con cuerpo que permite “mascarlo”.

Graso: excelente cualidad que indica un buen equilibrio que lo hace con cuerpo y untuoso.

Rugoso: cuando los taninos resultan duros y poco pulidos.

Secante: sensación producida por la acción de los polifenoles muy crudos.

Plano: falto de relieve por la poca acidez y/o escaso alcohol.

Pleno: bien dotado de taninos, equilibrados por la suavidad.

Duro: cuando los taninos se acompañan con una acidez elevada.

Acuoso: falto de extracto o de alcohol, lo que produce una sensación de vino sin peso, aguado.

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