El arte de la cata (II)

Para la primera cata es suficiente comenzar con 3 tipos de vinos.

Siempre aconsejo comenzar con vinos de una misma región de un país, con la misma variedad tinta. Por ejemplo, con tres tintos de tempranillo de una región cualquiera de España con diferente tiempo de crianza. En otro día, seguiremos con tres zonas de un mísmo país, cuyo terroir se diferencie claramente en su aroma y gusto. No debemos gastar más de 10 € de media por botella. Además si se hace, por ejemplo, entre cinco amigos, les saldría a cada uno 2 €. El aprender no debe estar reñido con el gastar.

Primero numeraremos con el nº 1 un vino joven de maceración carbónica, en el cual encontraremos mucha mayor nitidez en los aromas a fruta; con el nº 2, un vino crianza, y con el nº 3, un vino reserva. Serviremos los tres en el orden que queramos y los moveremos para que no sepamos cuál es cada cual.

Nos serviremos 1/3 de la altura del cuerpo de la copa, y daremos unos cuantos giros para que el vino moje bien todas sus paredes y desprenda, con una ligera rotación, todos los aromas que lo caracterizan.

Tendremos a mano un vaso de agua para enjuagarnos la boca al pasar de un vino a otro, y el que quiera, una escupidera para no sufrir los efectos del vino. Yo soy partidario de la escupidera, ya que a menor ingesta de alcohol, mejor funciona nuestro cerebro y, por lo tanto, nuestros sentidos son mejor entendidos.

En mi opinión, el agua neutraliza los aromas y la textura de los vinos anteriores para que nuestro análisis pueda ser más objetivo y veraz. Con un tragito nos valdrá para limpiar la boca. El viernes hablaremos de cómo usar la vista.

Share:

Discussions — No responses yet