Concurso de cata ciega.

cigaproaba.jpgLos premios que se barajan hoy en día son muy jugosos, la verdad. Si un día queréis ganar un concurso de cata ciega, ya sea con copas opacas (tintadas) o mirando el color del vino sin que conozcáis la etiqueta, que sepáis que consiste en:

Tener la suerte de haber probado anteriormente los vinos que intervengan en el concurso, por muy obvio que parezca.

Saber que tendremos que adivinar por los rasgos de los vinos la variedad de uva que compone el vino, la procedencia, la bodega, la marca y la añada de dichos vinos. Eso es lo que resulta más difícil; por no decir que resulta difícil todo, al menos para mí. Pero voy a daros unas nociones básicas para que comencéis a diferenciar lo principal que os va a llevar a un seguro éxito algún día. A mí también me queda mucho por aprender, pero lo primero que tenemos que saber son los aromas que dan cada tipo de vino. Hoy pondré solamente los básicos, pero no únicos:

Tintos jóvenes: zarzamora, ciruela negra, cereza, uva negra machacada, confitura de ciruelas, grosella, tinta, regaliz.

Tintos criados en roble: los rasgos de los jóvenes pero no tan acentuados y, además, madera de cedro, vainilla, cacao, torrefacto, pan tostado.

Tintos viejos: desván, cuero, vainilla, cera, madera vieja barnizada, tienen menos cuerpo y sabor suave.

Rosados jóvenes: frambuesa, fresa, caramelo de violetas.

Blancos jóvenes: 

Frutas: manzana verde, limón, plátano y pomelo.

Hierbas: hinojo, menta, heno, hierbas del monte.

Flores: pétalos, jazmín.

Blancos criados en roble:

Tostados: torrefacto, galleta, cacao.

Frutos maduros y secos: avellana, almendra amarga o tostada, manzana golden.

Especias: vainilla

Blancos muy viejos: desván, madera vieja, miel rancia, almendra tostada, nuez, pastelería, yodo, hidrocarburo.

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