¿Cómo conservamos el vino sobrante después de las fiestas?

Esas botellas que nos sobraron de anteayer (si hemos conseguido rescatar alguna de ellas, por supuesto, ja, ja, ja) se han conservado perfectamente bien hasta la comida del día siguiente con solo meterlas en el frigorífico. En ese pequeño espacio de tiempo, con meterlas en nuestro mágico electrodoméstico habrán conseguido estar casi en la más absoluta plenitud aromática. Pero no es conveniente dejar el vino en el frigorífico más de un día o dos. El hielo seco y los demás alimentos aportan olores que modificarían sus aromas. Se aplana aromáticamente y en boca se vuelve más aceitoso. Por último, hay que tener en cuenta que cada vino evoluciona de diferente manera y que siempre habremos de catarlo antes de servirlo a los demás. Por ejemplo, un vino joven perdería parte de su fruta y se queda sin matices frescos y plano en boca. Sin embargo, en un vino con barrica o con crianza, sus aromas y bouquet se perderían y se oxidaría: el vino se suele volver rancio.

Tenemos dos métodos para conservar un vino cuando ya queremos mantener al máximo las características positivas del mismo: está el sistema del obturador Vacu-vin, que consiste en un émbolo, un extractor de aire y un tapón de caucho o goma que se encargan de cerrar herméticamente la botella. En este caso conseguimos extraer el aire que había en la botella antes de cerrarla por completo. Eso es todo. Puede conservarse de tres a cuatro días casi en perfecto estado.

El otro sistema de cierre y conservación es el de introducir nitrógeno en la botella después de extraer el aire de la misma. Lo conseguimos introduciendo la cánula de unas pequeñas bombonas o espráis de inyección nitrógeno (gas inerte) en la botella de vino sobrante. Es un sistema que tiene una efectividad de seis días como máximo, ya que incluso así he llegado a detectar en más de una ocasión aromas a oxidación en las botellas bastante vacías. Cuando hablo de oxidación me refiero a que el vino comienza a dar síntomas de estar ajerezado.

Si continuamos dejando el vino más tiempo con cualquiera de los sistemas se convertirá poco a poco e irremisiblemente en vinagre.

¡El vino sobrante de fiestas es oro! Pero, ¡no nos durmamos en la parra! ¡A disfrutar!

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