China y el vino (II)

La mayor parte de la superficie de viñedo de este precioso país se extiende a lo largo del fértil valle del río amarillo, al sur y al oeste de la capital, así como en la costa al este de Pekín. La mayoría de ellos son estatales o pertenecen a comunidades y se dividen  en unidades individuales de menos de una hectárea. Los chinos han tenido hasta ahora la tendencia de mezclar diversos vinos importados con otros de variedades autóctonas. Por ejemplo, si un vino se presenta como cabernet sauvignon o chardonnay, en su etiqueta puede esconder variedades locales mezcladas con la indicada como referencia.

La mayoría de las cepas son autóctonas y hasta ahora no se han presentado problemas serios de filoxera, pero es complicado de momento conseguir grandes vinos, ya que los viñedos son poco idóneos para ello: ofrecen altos rendimientos y las cepas se elevan formando espesas concentraciones de hojas, por lo que los riesgos son abundantes y se han de realizar cosechas tempranas. Pero las inversiones de occidente y la tecnología australiana han ayudado mucho a mejorar considerablemente la calidad final de los vinos. Ahora los bodegueros chinos comienzan a tomar las riendas de las bodegas y viñedos de este gran país. ¡Adelante China!

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