Cariñena: La más impresionante composición aromática. Fuerza con control. Puede con cualquier acorde.

La comparo con esta impresionante voz londinense descubierta hace poco. Es imparable y muy versátil. En mi opinión este varietal es como Adele. Puede con cualquier “cambio de tono” (mezcla de varietales en el caso de la cariñena) por muy complicado que sea. Es  potente y mágica si se cultiva con cariño.

Aunque la “cariñena” o “mazuelo” siempre ha dado la sensación de ser una uva para mezclas, yo siempre la he considerado como uno de los pocos varietales que al probarlo hecho vino ha conseguido que me haya abstraído de mi cuerpo. No tengo ni idea de por qué pero las sensaciones que me ha transmitido son casi indescriptibles. Y estamos hablando de una uva de la que se abusó en un pasado bastante cercano en la producción a gran escala. He de decir también que solamente he tenido la suerte de experimentar esa gran sensación al probarlo de barrica, y en vinos de viñas muy viejas de costers o “laderas” que además se encuentran a una gran altitud en el Priorato. Tiene fuerza, tanino pero no tan molesto como otras variedades. Y sobre todo, algo que nadie apuesta por ello. Puede cantar en solitario en mi opinión sin ningún tipo de complejos. En Francia se le denomina Carignan y en algunas zonas de España como en Rioja, Mazuelo. Es una variedad tardía y propensa al mildiu y al oidio por lo que no es fácil de cultivar. Es por esto por lo que en el sur de Francia va perdiendo algo de terreno, como ya ocurrió en La Rioja. Pero con cepas viejas bien podadas y sin tratamientos muy agresivos, además de rendimientos bajos en Priorato y Languedoc, da unos aromas espectaculares a los vinos. La planta de este gran varietal necesita una temperatura térmica integral ya que no madura bien en zonas frescas. Es una planta pobre en oxidasas por lo que el color de la uva se mantiene estable y es, junto al tempranillo, el complemento perfecto para vinos que requieran un largo envejecimiento. También se encuentra en Cerdeña, California, Magreb, Chile, México y Argentina. Me llaman mucho la atención los aromas que sacamos en la cata en bodega. Son muy interesantes: tierra mojada,  setas, sotobosque, pimienta roja, eucalipto, menta, anisados, ciruela y, sobre todo, a uva. Para mí aporta las sensaciones en nariz y en boca más sensuales de la península por delante de las de la garnacha. Sublime, en mi opinión.

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