Capacidad de desarrollo del ser humano.

En esos momentos en que veo a un ser humano trabajando a mi lado en lo que le apasiona, o incluso en lo que no le apasiona tanto, y lo hace con toda la ilusión posible, me pregunto dónde está ese país dormido del que hablan, que algunos quieren que nos lo creamos. Estos días después de tanto trabajo de vendimia, estamos inmersos en una investigación que dura días y noches para ver cómo podemos ir dejando a la viña que trabaje por sí sola y con los mínimos productos anti-plaga posibles. Olemos maderas de barricas, las catamos, miramos la relación de pHs del suelo y los vinos, buscamos nuevas formas y tamaños de depósitos, salimos al extranjero para tomar un respiro entre avión y avión con la finalidad de ver una realidad más dura en la que vinos de todo el mundo, elaborados de maneras espectaculares, nos dan más ilusión todavía para seguir esforzándonos en buscar la perfección en nuestro trabajo. Y al final, al menos dentro del mundo del vino, no veo muchas diferencias comparándolo con nosotros en cuanto a pasión por lo que hacen los demás países y nosotros. Aquí, trabajamos  igual que en los demás, con los mismos miedos que nos hacen crecer, con los mismos objetivos y con la misma constancia y esfuerzo que nos hacen mejorar y diferenciarnos por la calidad. Son otros, que no tienen nada que ver con un país u otro, los que se están encargando de engañarnos para que crezca exponencialmente la clase baja, o pase casi el 90% de la clase media a la baja. No tengo calificativos para quienes siempre nos han querido engañar, o más bien, no quiero tenerlos. Lo mejor de todo, está en la frase: “in vino veritas”.Nosotros moriremos con la verdad por delante.

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