Lo que la ciencia no ha podido decirnos todavía es a que molécula, o moléculas, o agrupación química, es sensible un receptor en concreto, y mucho menos de forma exhaustiva. Tampoco, a qué va a oler una determinada agrupación química ni una mezcla de sustancias odorantes. No se sabe todavía por qué puede discriminarse una mezcla de dos odorantes no idénticos, como por ejemplo de manzana y de plátano, cuando lo que se origina en el cerebro es un patrón de actividad distinto al de cada odorante puro. Y, sin embargo, es imposible hacerlo cuando la mezcla se complica.

La otra característica muy importante todavía no explicada por la ciencia es la razón de la potencia odorífera de los odorantes y sus efectos aditivos, sinérgicos y antagónicos. Y, para complicar más el problema, por qué la percepción que se crea en el cerebro no solo refleja los estímulos sensoriales, sino también el contexto, la experiencia e incluso la emoción de quien percibe.

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